Wensi Pierre

Riccie Oriach vive buscando inspiración hasta en los momentos más frívolos del día, y así se mantiene creando. El eterno turista en su propia isla conoce muy bien su pasado musico-cultural y tiene una visión clara hacia dónde quiere llevar el futuro de la música dominicana. 

Cuentista por naturaleza, Riccie habló con Natalia Merced sobre sus orígenes musicales, la situación política y racial de República Dominicana y Haití, y su canción ‘Pa’ Que Suba’. 

NM: ¿Cómo llegaste a la música?

RC: Creo que el momento que me hizo ponerme en serio con la música viene desde el punk, del skateboarding en el barrio y viviendo con mi abuela en el campo. Todo eso pasó por la nostalgia de que me fui por cuatro años para Estados Unidos y volví con todo ese peso en la cabeza. 

NM: Háblame de tu propuesta musical 

RC: La mayoría de canciones que hago son cuentos y muchas de ellas hablan de cosas que me han pasado o que le han pasado a amigos míos. Otras veces, son loqueras que me llegan a la cabeza y me pongo a escribir. Es una compilación de recuerdos, y eso lo mezclo con la nostalgia que tenemos nosotros que vivimos en el Caribe. El ritmo que lo acompaña cuando uno está lejos de casa que uno dice “coño, quiero estar ahí bebiendo agua de coco o una cerveza.” Es algo que no tiene precio. Mi música es como un álbum de fotos. 

NM: ¿Quiénes son tus influencias?

RC: Me gusta mucho el world music y el merengue viejo. Algunos cantantes de merengue viejo que me influenciaron fueron Tatico Henríquez y Guandulito. También me encanta escuchar música instrumental para inspirarme. Yo oigo una canción y le voy añadiendo la letra. Luego, borro la canción y me quedo con la letra. A veces me inspiro por una canción de un anuncio o cosas que escuché de niño. Diría que me inspira el momento. 

“Queremos luchar por la educación, por salud de calidad y en contra del racismo; al igual que en Puerto Rico. Es difícil esperar a que crezca el árbol, pero uno pone la semilla ahí y le va echando agua cuando pueda.”

NM: Quiero hablar de ‘Pa Que Suba’. La canción salió en febrero, pero va tan perfecto con el movimiento anti-racista que tomó fuerza en los últimos meses. 

RC: Esa canción en específico la escribí para motivar a otros. Incluso, esa canción me la cantaba yo mientras fregaba, yo mismo me motivaba a tener esa visión. A veces uno se ciega por cosas que están pasando y le da demasiada atención a temas banales. La felicidad y expresarse es importante. Poder lograr un cambio en el mundo sin tener que estar con una espada en la mano. Mi arma es cantar y la gente lo interpreta. Esa canción cayó en un momento preciso aquí también —en República Dominicana—. Hay mucha gente que me dice brujo, porque fue como una predicción. Mi canción salió un día antes de un fraude electoral que se cometió aquí, y la gente salió a la calle. Esa canción sonó 24 horas antes de que pasara. 

NM: ¿Cómo ves el panorama político de República Dominicana luego de ese movimiento y con todo lo que ha ocurrido en los últimos meses a nivel global?

RC: Creo que el mensaje quedó claro. Hacía mucho tiempo que no había una protesta de esa magnitud. Todo el mundo se reveló; los influencers, los artistas, el barrio. Queremos luchar por la educación, por salud de calidad y en contra del racismo; al igual que en Puerto Rico. A mi me encanta ir a Puerto Rico y verlos luchando por lo suyo siempre. Es difícil esperar a que crezca el árbol, pero uno pone la semilla ahí y le va echando agua cuando pueda. 

NM: ¿Cómo ves el rol de los artistas en los movimientos de lucha?

RC: Yo siento que es complicado. Hay muchos de nosotros que lo estamos haciendo de corazón. Es complicado uno meter la mano como artista sin volverse loco. A uno le duele esa vaina y quiere empoderar a las personas. Pero a veces el artista prefiere echarse para atrás y ver qué otra herramienta puede usar para proteger lo que es de uno. Es complicado. 

Wensi Pierre

NM: Mencionaste el racismo entre dominicanxs y haitianxs. ¿Puedes abundar sobre eso?

RC: Es muy fácil de ponerlo. Nosotros compartimos una isla con Haití y ellos vienen a República Dominicana a trabajar y no se meten con nadie. Hay gente que tiene un mal concepto de la historia dominicana y entienden que algún día ellos —los haitianos— van a invadirnos de nuevo. Es una mentalidad muy errónea que tienen muchas personas. Se le paga muy poco a la mano de obra haitiana aquí. Es algo jodío. La gente sigue pensando que aquí somos blancos, y no lo somos. Hay gente que evidentemente son negros y te dicen que son blancos. 

NM: Como un dominicano de tez clara, ¿cómo ves tu rol en todo este proceso para erradicar la xenofobia y el racismo?

RC: Hay mucho que aprender todavía y no puedo decir que yo soy el menos racista de todos. Hay que educarse porque a veces uno cree que no está siendo racista y lo está siendo. Mi rol dentro de mi identidad dominicana y mi familia mestiza es educar. Preguntarse: ¿cómo sería el mundo si lo imagináramos de otra manera? Como humano, uno puede tratar de sembrar esa semilla y eso es lo que trato de hacer con mi música. 

NM: ¿Cómo se da ese diálogo entre la música dominicana y haitiana?

RC: La música alternativa no tiene bandera. Decir eso y decir world music es casi lo mismo. Yo hago música fusión y hay muchos exponentes que fusionan la música haitiana con la música dominicana. Entiendo que hay una buena acogida porque es música pegajosa y estamos relacionados con ella de alguna manera. El gagá, por ejemplo, es una música afrodominicana proveniente de los cañaverales y los bateyes de haitianos que vivían en RD. Cogían elementos de ahí y hacían música. Esa unión siempre ha existido, pero la quieren limpiar de alguna manera.

Cuando estaba Trujillo, él limpió la música negra de República Dominicana. Quizo limpiar el merengue, que es música hecha por negros. Estamos luchando con eso todavía, pero creo que ahora hay una muy buena aceptación. Incluso, hay muchas personas de la escena musical que visitan las celebraciones de gagá porque es un acontecimiento muy único. Cuando uno está ahí siente una magia, además que es una celebración religiosa muy bonita. 

NM: Cuéntame de tu viaje a Haití. 

RC: He hecho varios viajes allá, cada vez que tengo una oportunidad voy. Siempre voy en tierra. Cuando llego a Haití, cojo una lancha y esa ruta es hermosa. Para mi, Haití tiene las mejores playas que he visto en mi vida entera. Fuimos a un pueblo que se llama Belle-Anse, que no es turístico. Allí conocí a una señora que era la única que hablaba inglés y nos dejó quedarnos en su casa. Su casa estaba en el mar, y se veía hermosísimo.

Creo que tenemos demasiado en común con Haití, lo que pasa es que las culturas ya están muy desarrolladas de ambos lados y por eso el choque. Cuando tú no puedes entender a alguien, no sabes cómo comunicarte con esa persona. La realidad es que los haitianos dominan varios idiomas y tienen una cultura muy desarrollada que admiro muchísimo. Admiro como llevan su vida. 

NM: ¿Cómo los viajes a Haití han influenciado tu música?

RC: La han influenciado muchísimo. Vivo viajando, soy turista en mi propia isla. La música me ha movido mucho, yo no la encasillo solamente con la música haitiana. Mi música tiene muchos elementos y puedo hablar con ellos sobre lo que a ellos le gusta de República Dominicana. Me han dicho que les gusta la bachata, a mi me encanta la bachata. Esas conexiones que uno logra son mágicas. Hay un río que divide a Haití y República Dominicana, el río Dajabón, ahí es que uno se da cuenta que somos lo mismo. Cada quien tiene su cantao’ y su bailao’, y eso aporta muchísimo a mi música. El miedo para yo entrar a esa música no existe. 

Wensi Pierre

Natalia Merced