I.
“Being black and being a punk-rocker are pretty similar.”
Afropunk (2003)
Escuchar punk es como tirarte de un precipicio, romperte las rodillas en el proceso y pensar “otra vez, pero más fuerte”. El género se caracteriza por un sonido crudo que se aprovecha de tecnicismos casi erróneos como el feedback, la distorsión y la aceleración imperfecta para producir lo que en 1976 el mundo comenzó a entender como punk.
En sus inicios, el punk buscaba desnudar el rock comercial, cargando en su esencia un mensaje de anarquía que hablaba en contra de los sistemas que aún regían las sociedades del Occidente, con un enfoque en los Estados Unidos y el Reino Unido.
Canciones como ‘God Save The Queen’ de Sex Pistols, ‘Know Your Product’ de The Saints y ‘Do They Owe Us a Living?’ de Crass iban a la par con esta ideología, repletas de nociones antiautoritarias y anticorportativas.
II.
“[Little Richard] was the first punk. He was the first everything.”
John Waters
Cuando hablamos del punk, también hablamos del rhythm & blues, un género de música originado en la década de los cuarenta que fusionaba elementos del blues y el jazz; los tres creados por personas negrxs. Por eso, cuando observamos a muchas de las bandas de la escena de los sesenta, encontramos que no estaban haciendo nada necesariamente diferente a los artistas afroamericanxs del momento.
Bandas como The Kingsmen y The Sonics adoptaron el rhythm & blues, tocándolo con mayor fuerza y rapidez, pero llamándolo surf music o garage rock. Todo menos lo que categóricamente era. Sin embargo, mientras esta apropiación precedía lo que luego se convertiría en el proto-punk, una figura negrx, entre tantas, ya se había dado a conocer por su música acelerada, actos alocados en tarima y su actitud propiamente punk.
Entra Little Richard en escena.
En una entrevista con Rolling Stone, Richard se introdujo a sí mismo como el Arquitecto del Rock & Roll, y con mucha razón: “When I first came along, I never heard of any rock & roll. I only heard Elmore James, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson, Ruth Brown and Roy Brown. Blues. Fats Domino at the time was playing nothing but low-down blues. When I started singing [rock & roll], I sang it a long time before I presented it to the public, because I was afraid they wouldn’t like it. I had never heard nobody do it, and I was scared.”
Su estilo de música, performativa y orientación sexual — Little Richard se declaró homosexual en 1985 — sacudieron el mundo del entretenimiento, convirtiéndolo en una referencia icónica que, hasta el día de hoy, engloba todo lo que es el punk. Era un vanguardista, un rebelde y, antes que todo, un hombre negro que revolucionó el rhythm & blues, abriéndole el paso al rock and roll en el proceso.
III.
“Before there was punk, there was Death.”
A Band Called Death (2012)
Los orígenes del punk están tradicionalmente ligados a lo que críticos de la música luego reconocerían como el garage rock de los Estados Unidos. Durante la década de los sesenta, canciones como ‘Love Me’ de The Phantom, ‘Rumble’ de Link Wray y ‘Louie Louie’ de The Kingsmen sobresalieron por su agresividad innovadora, dando pie a lo que hoy conocemos como proto-punk.
Pero este no le pertenecía del todo a lxs blancxs. En 1973, en la ciudad de Detroit, tres hermanos negros, Bobby, David, y Dannis Hackney, formaron una banda llamada Death, cuyo sonido antecedía los estilos oficiales del punk por tres años.
El grupo pasó a crear música rock por varios años, pero su evidente negritud, junto al nombre de la banda, resultó ‘dificultoso’ a la hora de mercadear su sonido. Era la era de Motown — del soul y el funk — y el mundo no estaba listo para una banda de punk liderada por tres hombres negros.
IV.
“I don’t want to be remembered just because we were black. I want to be remembered for being a part of the first tier of punk in the 70s.”
Kenny Gordon, vocalista de Pure Hell
Poco después de Death, otras bandas afroamericanxs comenzaron a ocupar la escena punk. En 1974, Pure Hell cautivó a sus oyentes por la manera de sus cabellos atrevidamente teñidos, el uso del maquillaje glam y su inextinguible energía sónica y presencial, las cuales luego influenciaron a tantas otras bandas.
En Inglaterra, la banda X-Ray Spex comenzó a producir ruido con temas como ‘Oh Bondage! Up Yours!’ y ‘Art-I-Ficial’. Liderada por la escocesa-somalí Poly Styrene, el grupo emulaba la esencia del punk a través del contenido y sonido de sus canciones, en gran parte cargadas de rugidos anticapitalistas que capturaban el sentir general de la juventud en ese momento.
La banda también contaba con la aportación de una saxofonista; un elemento diferenciador entre los demás talentos de la época que, además, traza una interesante conexión entre el punk y el jazz, lo pseudo-blancx y lo puramente negrx.
Precursora de lo que luego se convertiría el feminismo punk, Styrene expresó: “What I write, you know, I think should be good, or should mean something, anyway. [It] should be relevant to what’s happening now.”
V.
“Don’t be booking them dudes, man. They make everybody go crazy.”
Dr. Know, guitarrista de Bad Brains
Si la premisa del punk era romper las reglas, Bad Brains las incineró todas. La banda se formalizó en 1978 en Washington D.C. bajo el nombre de Mind Power, tocando música inicialmente inspirada en el jazz fusion. Pero todo eso cambió cuando el ex-líder del grupo, Sid McCray, introdujo el resto de los miembros a ‘Bad Brain’ de The Ramones.
Bad Brains capturó la década de los ochenta como ninguna otra banda, reuniendo los elementos del reggae, el hardcore — una especie de punk más ligero — y el movimiento rastafari jamaiquino con el fin de llevar un mensaje más positivo para sus oyentes.
A través de su música, la banda había creado su propia filosofía: Positive Mental Attitude (PMA), la cual nació de una necesidad de crear un punk más optimista. En esencia, buscaban cambiar el punk. Y así lo hicieron.
Esta originalidad de Bad Brains también pautó los comienzos de una nueva generación. Bandas de la escena hardcore actual, como Negro Terror y Rebelmatic, evocan cierta similitud entre ellas y el grupo de Washington D.C., con propuestas musicales realizadas desde la negritud y la evolución del black punk en mente.
VI.
“Prince was always just pushing the envelope.”
Abel Makkonen Tesfaye
Paralelo a Bad Brains estaba Prince.
Aunque mucho de lo que fue su música se centró en el funk del Minneapolis sound, no podemos obviar la manera en la que su estilo radicalizó las nociones de identidad y género en los ochenta. Prince se apoderaba de cualquier tarima con sus actuaciones frenéticas, en muchos casos luciendo una vestimenta andrógina que confundía y atraía a cualquier persona. No era fácil de digerir, pero todxs querían probarlo.
Su artisticidad trazó una conexión entre él y Little Richard por años, pero Prince supo llevarlo al próximo nivel. Su tercer álbum Dirty Mind lo posicionó como un ícono de la liberación sexual, acaparando distintos géneros musicales como el funk, el new wave y el R&B. Como todo un punk, no se acopló al status quo. Era impredecible, especialmente en su comienzo.
Prince pasó a inspirar a otros músicos que, como él, retaban el conservatismo moderno sobre el que se monopolizaba la cultura mainstream en el Occidente. Algunos de estxs incluyen a Cindy Lauper, Lenny Kravitz, Sinead O’Conner, Hot Red Chili Peppers, Robyn y Frank Ocean, entre muchxs otrxs.
VII.
“Dennis Rodman wasn’t just different, he was way ahead of his time.”
Kemy Fatoba (2020)
La llegada de los noventa trajo consigo una nueva ola de punk que rápidamente inundó la cultura de los Estados Unidos.
Se produjeron películas como Hackers y The Fifth Element que utilizaban la figura del punk para hablar acerca de los grandes problemas del mundo capitalista. Mientras, libros como Prozac Nation y I Love Dick estaban revolucionando la literatura de la década, ocupados por narrativas agresivas, autobiográficas y honestas que fácilmente podrían compararse a la ardiente disonancia de la guitarra eléctrica.
En la música, figuras como Kathleen Hanna de Bikini Kill, Kurt Cobain de Nirvana y Courtney Love de Hole lideraban la escena, creando canciones emblemáticas para la época como ‘Rebel Girl’, ‘Smells Like Teen Spirit’ y ‘Miss World’.
El mundo de los deportes, sin embargo, tenía a Dennis Rodman, el primer punk del baloncesto, quien por hoy se ha convertido en un ícono de la moda, la cultura y el Black boy joy, inspirando a artistas como Bad Bunny y J Balvin.
Aunque nunca llegó a autoproclamarse como uno, Rodman encarnaba todo lo que significaba ser punk. Era un ente subversivo que, a través de su discurso y estilo, retaba las normas de la masculinidad, la negritud y el deporte.
“He embraced a kind of gender fluidity and sex positivity that stood in hilariously stark contrast to, say, the pristine, brandsafe Michael Jordan Industrial Complex™ occupying another portion of the Bulls locker room,” escibre Jordan Coley, quien, además, acredita al baloncestista como el dios de todo lo que es cool en nuestra actualidad. Where’s the lie?
VIII.
“[Black people] are punk rock without even trying.”
Sacha Jenkins, guitarrista de 1865
El afropunk, como concepto, surgió con la llegada del nuevo milenio. Su primera aparición fue en el documental Afro-Punk (2003), de James Spooner, que explora las participaciones significativas de artistas negrxs dentro de la escena punk del momento.
La idea detrás del documental era desmitificar el punk como un género exclusivamente blancx. Y tanto fue el impacto que tuvo que, tres años después, el mundo celebró su primer festival bajo el mismo nombre.
Desde entonces, el afropunk ha recorrido distintas vertientes que arropan los mundos de la música, la moda y la cultura. En 2015, la cantante británica FKA Twigs se identificó como punk durante una entrevista para Dazed & Confused. “It’s not screaming into a mic or wearing leather straps every day,” afirma la artista, “but doing whatever the fuck I wanna do.”
Otras figuras dentro de la cultura popular, como Dev Hynes, Zoë Kravitz, Mikky Blanco y Solange, también podrían catalogarse como afropunk en cuanto a que navegan modos de expresión más atrevidos. No solo se niegan a encajonarse, sino que destruyen cualquier encasillado que se les ponga de frente — utilizando la negritud como un punto de partida para hablar sobre el género, la sexualidad y el racismo, entre otros temas.
No obstante, esto no significa que el punk, respecto a la música, se haya disipado. Aún existe una extensa selección de bandas negrxs que forman parte del movimiento actual, incluyendo a Big Jonie en el Reino Unido, TCIYF en Sudáfrica y Pleasure Venom en los Estados Unidos.
The Anxiety, de Willow Smith y Tyler Cole, rinde tributo a las bandas del proto-punk con un sonido rampante que, a su vez, lleva un mensaje contundente acerca de la importancia de la salud mental. Acerca del proyecto, Cole dijo: “Hopefully this music and the art we are creating can help you in any way even if it’s just a quick distraction from all of this chaos.”
Son muchas las similitudes notables que existen entre la experiencias negrxs y punk. Por eso, no es casualidad que la participación de personas negrxs haya sido tan decisivas para el desarrollo de este movimiento. Se trata de abatir sistemas de opresión, de vivir sin remordimientos en un mundo perverso y de exigir cambios donde no parecen dar lugar.
“When you’re black, you’re punk rock all the time,” dice Sacha Jenkins, guitarrista de The 1865. “You’re a target all the time. And I can’t change the color of my skin.”
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