Kaylani Juanita

«Ignorance allied with power is the most ferocious enemy justice can have.»

James Baldwin

Uno de los obstáculos más grandes para discutir el racismo es la noción errónea de que esto es un fenómeno que sólo se experimenta en intercambios personales o a nivel social. Sin embargo, el racismo atraviesa todas las áreas de la sociedad moderna; algunas de ellas como vivienda, economía, empleo, el sistema judicial, la educación, entre otras. Es un sistema que mantiene a las personas no-blancas en una posición de ciudadanía de segunda o hasta tercera clase. El racismo sistémico se alimenta de los prejuicios racistas que tiene cada individuo, y las personas y sus prejuicios se alimentan del racismo sistémico; es una relación simbiótica que requiere soluciones sistémicas para erradicarla. 

De la esclavitud a three strikes, you’re out 

El primer sistema racista fue la esclavitud. La esclavitud no solo forzó a millones de personas negras alrededor de América a realizar trabajo involuntario en condiciones infrahumanas, sino que lxs despojó de su cultura, religión e identidad. A lxs esclavxs le cambiaban los nombres, y les prohibían practicar sus costumbres. Con el tiempo, esto ocasionó que las generaciones siguientes no tuviesen conocimiento de su país de origen, su cultura, su religión, ni tan siquiera el nombre de su familia ancestral. Este despojo de identidad tan profundo provocó trauma generacional y una desventaja intrínseca al momento que abolieron la esclavitud. Este aspecto de la esclavitud fue especialmente detrimental para las generaciones que vinieron después porque, mientras familias blancas tenían décadas de ventaja para crear riqueza generacional, las familias negras que en ese momento estaban comenzando a ser libres no tenían ese apoyo de sus antepasados para ayudarlas a salir adelante. Aún se sienten los efectos de estas condiciones sociales que reforzó el racismo sistémico de la época. 

Actualmente, el racismo sistémico se ha transformado en un monstruo que acapara todos los aspectos de la vida de una persona negra. Un ejemplo que traza una línea directa a la esclavitud es el acceso a la vivienda. Luego de la Guerra Civil, las agencias gubernamentales comenzaron a dividir las ciudades en secciones deseables o no deseables para inversión. Esta práctica era conocida como redlining. La gran mayoría de los vecindarios que catalogaban como no deseables eran vecindarios negros, y esto impedía que los vecindarios negros recibieran inversiones públicas o privadas. Estos mapas se usaron por décadas, y era una manera de prohibir que personas negras fuesen aprobadas para préstamos. Así, muchísimas familias negras fueron negadas el acceso a vivienda propia. De la misma forma, les negaban el acceso a educación universitaria. 

El acceso a la educación universitaria y la propiedad son dos factores importantes para que familias construyan riqueza generacional. No obstante, la inaccesibilidad de ambas para las comunidades negras imposibilita que padres puedan ofrecerles mejores oportunidades a sus hijxs, y así se repite el ciclo de generación en generación. Esta práctica sigue vigente al día de hoy, y es la razón primordial por la que comunidades negras tienen escuelas con pocos recursos, servicios sociales inadecuados y altos niveles de pobreza. 

Jun Cen

Prácticas como redlining se suman a otras medidas gubernamentales como la inserción de la droga crack cocaine –por parte de la administración de Nixon en la década de los 70– en las comunidades negras y pobres. Con la droga presente en las comunidades, el gobierno tuvo una excusa para criminalizarlas y aumentar la presencia policiaca en las mismas. Esto fue seguido por la triplicación del presupuesto de los cuerpos policiacos y leyes como sentencias mandatorias mínimas, three strikes you’re out y truth in sentencing que impulsaron la encarcelación masiva de negrxs estadounidenses. Debido a esto, y muchos otros factores, la posibilidad de que un hombre afroestadounidense sea encarcelado es 1 de cada 3. Igualmente, los hombres negros constituyen un 6.5% de la población estadounidense, pero un 40.2% de la población carcelaria. (DuVernay, 2016) 

Videoclip del documental 13th en donde John Ehrilchman, ex-asesor de Nixon, admite criminalizar las comunidades negras para avance político.

El racismo aterriza en el Caribe

Cuando miramos hacia Puerto Rico, el caso es un poco más complejo debido a que no existe un número preciso de cuántas personas negras hay en Puerto Rico. El colonialismo ha dejado una huella grandísima en la identidad racial puertorriqueña. Tanto así que la mayoría de lxs puertorriqueñxs, aun siendo negrxs, se identifican en los documentos oficiales como blancxs. Esto no significa que el racismo sistémico no existe en Puerto Rico, solo que es más difícil trazar las medidas gubernamentales y sus consecuencias directas.

Nahira Montcourt/NotiCel

No obstante, se puede evidenciar de varias maneras. La más reciente siendo el caso de Alma Yariela Cruz Cruz, una niña negra de 11 años que fue víctima de insultos racistas por varios años y cuando decidió defenderse, fue arrestada y expulsada de la escuela. Además, se enfrentó al Sistema Judicial de Puerto Rico por más de un año por cargos de agresión, amenaza y alteración a la paz. (Ayala, 2020) 

La nominación de Carlos Rivera Santiago al secretario del Departamento de Trabajo trajo a la luz nuevamente el caso de Alma Yariela, ya que Carlos Rivera fue el secretario auxiliar de Menores y Familias del Departamento de Justicia durante el caso de Alma. El abogado de la niña, Marcos Rivera, fue enfático en la importancia de que no se confirme a una posición tan importante una persona que permitió que una niña negra de educación especial pasara por un proceso tan violento y traumático. Sin embargo, Carlos Rivera Santiago fue confirmado como secretario del Departamento de Trabajo. 

Otro ejemplo de racismo sistémico en Puerto Rico fue a principios del siglo 21 con el surgimiento del reggaetón. El reggaetón nació en los residenciales de Puerto Rico, que son comunidades pobres y mayoritariamente negras. Cuando fue adquiriendo popularidad, el gobierno lanzó una campaña para censurar toda canción de reggaeton de la radio y creó un discurso alrededor del género que lo alejaba de la cultura puertorriqueña. El discurso argumentaba que el reggaetón –negro por definición– y toda persona que produjera o disfrutara del mismo, no formaba parte de la cultura puertorriqueña oficial. Estos son solo dos ejemplos de cómo el racismo sistémico se evidencia en Puerto Rico, y existen muchos más. 

¿Qué yo puedo hacer para erradicar el racismo sistémico?

El primer paso para erradicar el racismo sistémico es reconocer cómo lo sostienes a través de tus acciones y prejuicios, y comenzar a cambiarlas. Lo segundo es apoyar proyectos de ley que trabajan directamente para derrocar o reformar medidas gubernamentales que refuerzan la opresión de las personas negras. 

El racismo sistémico no está apoyado por una sola entidad, sino que lo sostiene siglos de opresión y un sinnúmero de leyes que cargan los prejuicios raciales de quienes las crearon. Por lo tanto, se necesitan acciones sistémicas y una transformación profunda en todos los aspectos de nuestra sociedad. Afortunadamente, todxs somos parte del sistema y podemos ejercer presión para cambiarlo. 

Échale un ojo a estos audiovisuales para más información sobre el racismo sistémico: 

Natalia Merced